En la Biblia, el término «gentil» se utiliza para referirse a las naciones o individuos no judíos. Esta palabra es derivada de la terminología hebrea «goyim», que literalmente significa «naciones».
El concepto de los gentiles en el Antiguo Testamento está estrechamente relacionado con la llamada de Abraham. En Génesis 12:1-3, Dios le prometió a Abraham que haría de él una gran nación y que todas las naciones de la tierra serían bendecidas a través de él. Aquí, «las naciones» se refiere a los gentiles.
En el Antiguo Testamento, a menudo se emplea el término gentil con un sentido peyorativo, señalando a aquellos que no conocen al Dios de Israel. Por ejemplo, en Deuteronomio 18:9, se advierte a los israelitas que no adopten las prácticas abominables de las naciones gentiles.
Por otro lado, en el Nuevo Testamento, el término gentil adquiere un nuevo significado. Jesús y luego sus discípulos llevaron el mensaje de salvación no solo a los judíos, sino también a los gentiles. En Hechos 10, encontramos el relato de cómo Pedro fue llamado a predicar el evangelio a un gentil llamado Cornelio. Este evento marca un punto de inflexión, ya que a partir de este momento el evangelio se proclama abiertamente a los gentiles.
San Pablo, conocido como el «apóstol de los gentiles» (Romanos 11:13), jugó un papel fundamental en la expansión del evangelio entre los gentiles. En Efesios 2:14-16, Pablo habla de cómo a través de Cristo, la barrera entre judíos y gentiles ha sido derribada.
En conclusión, los gentiles en la Biblia eran originalmente aquellos fuera de la fe judía, a menudo vistos con desdén. Pero con la venida de Cristo, se fueron convirtiendo en parte integral de la familia de Dios, compartiendo en la promesa de salvación y gracia.
¿Quiénes son consideradas personas gentiles según la Biblia?
De acuerdo a la Biblia, las personas gentiles son aquellas que no son de origen judío. En los textos sagrados, se utilizaba este término para diferenciar a los judíos de todas las demás naciones y pueblos del mundo.
En la época del Antiguo Testamento, se consideraba gentil a cualquier individuo que no formara parte del pueblo de Israel. A estos se les llamaba también «goyim«, que es la forma plural de «goy», palabra hebrea traducida al español generalmente como «nación» o «pueblo». En su uso más amplio, «goy» se refería a todos aquellos que no formaban parte de la descendencia de Abraham a través de Isaac y Jacob.
En el Nuevo Testamento, este término continúa siendo usado para referirse a los no-judíos. Un versículo que ilustra esto es Romanos 1:16:
«Porque no me avergüenzo del evangelio, ya que es poder de Dios para la salvación de todos los que creen; en primer lugar, del judío, pero también del gentil.»
Los gentiles, por tanto, fueron aquellos a quienes se dirigieron posteriormente los apóstoles para difundir el mensaje del Evangelio, como se refleja en varias partes del libro de Hechos de los Apóstoles y en las cartas de Pablo. El plan de Dios siempre fue buscar a todos, judíos y gentiles, como también se puede ver en Romanos 10:12:
«Porque no hay distinción entre judío y gentil, ya que uno mismo es el Señor de todos, que es rico para todos los que lo invocan.»
Así, en base a la Biblia, una persona gentil es aquella que no pertenece al pueblo judío, pero que también es incluida en el plan de salvación establecido por Dios.
¿Qué implica ser una persona amable?
Ser una persona amable, según la enseñanza bíblica, implica mucho más que simplemente ser cortés o agradable. Se trata de un tipo de amor activo y del respeto por los demás, incluso cuando no se lo merecen o se nos trate injustamente.
Uno de los versos bíblicos más citados sobre la amabilidad es Efesios 4:32, que dice: «Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo.»
Este versículo implica que la verdadera amabilidad se traduce en acciones de misericordia y perdón, y no sólo en palabras o gestos bonitos. Implica sacrificar nuestro orgullo y necesidad de tener la razón, para mostrar amor y compasión hacia los demás.
Otro versículo importante es Proverbios 19:22: «Lo que se espera de un hombre es su bondad; mejor es el pobre que el mentiroso.» En este contexto, la amabilidad es una característica fundamental que define a una persona.
Por último, en Gálatas 5:22-23 la amabilidad es mencionada como parte del fruto del Espíritu Santo. El texto dice: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.»
En resumen, ser una persona amable en el contexto bíblico implica vivir de acuerdo con el amor de Dios, mostrando misericordia y perdón a los demás, siendo veraces y generosos, y viviendo con los frutos del Espíritu Santo.
¿Cuál es el nombre del Dios de los gentiles?
En el contexto de los Versículos Bíblicos, Dios no tiene un nombre específico para los gentiles. En lugar de eso, Dios es considerado el Dios de toda la humanidad, sin distinción de judíos o gentiles.
Este concepto está fuertemente respaldado en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Efesios 2:14 (NVI) dice: «Porque él es nuestra paz, el que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación». Esto se interpreta como la unificación de judíos y gentiles en Cristo.
Además, en Romanos 3:29 (NVI) pregunta: «¿Acaso es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también de los gentiles.»
Estos versículos refuerzan la idea de que Dios es el Dios de todos, sin importar su origen étnico o religioso. En este sentido, el nombre del Dios de los gentiles es simplemente «Dios», el mismo Dios de los judíos, el único y verdadero Dios.
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